...Buscó en su mirada la esperanza,
y un lugar en su corazón
pero ciertamente ya no lo encontró.
Sin mediar palabra salió,
con medio corazón en la mano
desgarrandosele la otra mitad,
al cruzar el portal.
Vagó por la ciudad
sin saber que hacer, sin saber a donde ir
la conciencia le pesaba, como si llevase el mismo mundo a cuestas
y la mirada inocente de aquel corazón quebrantado
no podia borrar de su memoria...
Y pensó....
Si tan solo pudiera escapar de si mismo
de este mundo, de su angustia...
Y asi viajo por el resto de su vida
desterrado, errante, y prisionero
divagante y solitario...
lunes, 14 de mayo de 2007
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